El café de especialidad entra en el mapa gastronómico vasco: trazabilidad, tostadores y la nueva cultura de barra
Durante décadas, el café fue la gran paradoja de la gastronomía vasca: en un territorio reconocido en todo el mundo por la excelencia de sus productos, la exigencia en el punto de cocción de una merluza y la veneración por el vino de calidad, el café que cerraba banquetes y desayunos cotidianos era, con demasiada frecuencia, una infusión amarga, sobrecalentada y dominada por granos de tueste torrefacto de baja calidad. Hoy, esa anomalía histórica está siendo desmantelada a golpe de molienda precisa, tostadores artesanales locales y una nueva generación de baristas y emprendedores que han situado al café de especialidad en el centro de la cultura gastronómica de Euskadi.


